¿Qué tienen en común los pistachos y las baterías del futuro?

Montón de cáscaras de pistacho junto a una batería sostenible, representando el aprovechamiento de residuos agrícolas para el almacenamiento de energía.

El pistacho se ha convertido en el protagonista inesperado de la gastronomía reciente. Lo encontramos en helados, cremas, bebidas, chocolates e incluso en perfumes o ambientadores. Este auge de consumo, sin embargo, trae consigo un aumento paralelo de residuos, especialmente de sus cáscaras, que hasta ahora tenían un valor muy limitado más allá de su uso como biomasa o compost.

En este contexto, la investigación desarrollada por la Universidad de Córdoba abre una puerta muy interesante desde el punto de vista ambiental. Un equipo del Instituto Químico para la Energía y el Medioambiente ha conseguido transformar las cáscaras de pistacho en un material útil para la fabricación de baterías sostenibles. La clave está en convertir este residuo agrícola en carbón activado, un componente capaz de actuar como conductor dentro del sistema energético.

Lo más relevante de este avance es que propone una alternativa a las baterías convencionales de ion de litio, que dependen de metales críticos como el cobalto o el níquel y generan una fuerte presión sobre recursos naturales y cadenas de suministro. En su lugar, esta nueva tecnología se basa en sodio y azufre, elementos mucho más abundantes y con un menor impacto ambiental asociado a su extracción.

Además de su enfoque más sostenible, los resultados son prometedores desde el punto de vista técnico. Las baterías desarrolladas con este material derivado del pistacho han demostrado una vida útil de hasta 1.000 ciclos de carga y descarga, lo que las sitúa como una opción competitiva dentro de las tecnologías emergentes de almacenamiento energético. Esto refuerza la idea de que la sostenibilidad no tiene por qué estar reñida con el rendimiento.

Este tipo de investigaciones encajan perfectamente con el concepto de economía circular, donde los residuos dejan de ser un problema para convertirse en recursos. En un mundo donde el consumo de pistacho sigue creciendo, dar una segunda vida a sus cáscaras no solo reduce el impacto ambiental, sino que también abre nuevas posibilidades para el desarrollo de tecnologías más limpias y coherentes con la transición energética que necesitamos.

Fuente: La Universidad de Córdoba desarrolla baterías sostenibles a partir de cáscaras de pistacho sin litio ni metales críticos

Ámsterdam acoge el 10º aniversario de PRS Europe, el gran encuentro del reciclaje

Plástico prensado

El próximo 5 y 6 de mayo se celebrará en el recinto RAI de Ámsterdam la décima edición de PRS Europe (Plastics Recycling Show Europe), como el mayor evento internacional dedicado al reciclaje de plásticos. La cita reunirá a más de 500 expositores procedentes de Europa y otras regiones, representando a toda la cadena de valor del sector.

Entre la feria expositiva y el congreso, se reunirán más de 70 ponentes internacionales que abordarán los principales retos del sector. La sesión inaugural contará con la participación de representantes institucionales de la Unión Europea y del sector del reciclaje, que dará inicio a la reflexión sobre cómo reforzar la competitividad de la industria en Europa.

Durante el evento se tratarán temas clave como las políticas medioambientales, la innovación tecnológica y la evolución del mercado del reciclaje de plásticos. Todo ello en un contexto marcado por la presión económica y la incertidumbre regulatoria, que afecta a toda la cadena de valor.

Como novedades de esta edición destacan los espacios dedicados a la inteligencia artificial aplicada al reciclaje, así como demostraciones de nuevas tecnologías de clasificación y análisis de materiales. Además, el 6 de mayo se clausurará con la entrega de los premios europeos a la innovación en reciclaje de plásticos, en los que se reconocerán los avances más relevantes del sector.

Fuente: Residuos Profesional, PRS Europe

El reciclaje va lento (y el consumo va a mil)


En Navidad, el consumo se dispara y con él los residuos, los embalajes innecesarios y el uso de plásticos de un solo uso. Aunque reciclar es importante, los datos muestran que no es suficiente para compensar el ritmo creciente de consumo de materiales. Este villancico en clave hip-hop nace como una forma distinta y con humor de recordarnos que la sostenibilidad empieza mucho antes de llegar al contenedor: en nuestras decisiones de compra, en la reducción del embalaje y en un consumo más consciente que permita celebrar estas fechas sin dejar al planeta sin aliento. ¿Te animas a escuchar cómo la música también puede hacernos pensar?

La música y la imagen de este villancico han sido generadas con inteligencia artificial mediante Suno.

COP30: cuando la cumbre falla y la música habla


Empezó como una samba luminosa en las calles de Belém, pero el COP30 terminó sonando a fado: melancólico, frágil y con un consenso que dejó fuera lo esencial. Ni los fondos públicos prometidos por los países más ricos para apoyar a las naciones más vulnerables, ni la decisión firme de abandonar los combustibles fósiles, ni un compromiso real contra la deforestación lograron colarse en la última estrofa de esta cumbre.
Como dijo uno de los participantes: “Sabíamos que esta COP tendría lugar en aguas políticas turbulentas. La negación, la división y la geopolítica han asestado duros golpes a la cooperación internacional este año”. Y con esa sensación de oportunidad perdida, empieza esta canción: Fado del consenso frágil.

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Planeta de cristal frágil y con grietas
Planeta de cristal frágil y con grietas

Nota: música e imagen generadas con ayuda de IA (Suno).

Eliminar microplásticos, un desafío en fase embrionaria


La empresa británica de investigación independiente IDTechEx Research ha publicado recientemente un informe que analiza en qué punto nos encontramos frente a uno de los grandes retos medioambientales de nuestro tiempo: la eliminación de los microplásticos en la industria y en las estaciones de tratamiento de aguas residuales.
El estudio repasa el panorama actual de normativas emergentes, identifica los principales focos de contaminación y examina las tecnologías que buscan frenar el impacto de estas diminutas partículas.
 Sin embargo, su eficacia real dependerá de algo más que de los avances técnicos: será necesario un compromiso político sostenido, cooperación internacional y una inversión decidida.

Tres caminos tecnológicos para combatir los microplásticos
Según el informe, las estrategias se dividen en tres grandes procesos: físico, químico y biológico.

  1. Proceso físico
    Consiste en separar las partículas mediante filtros o membranas textiles (PCMs), un método habitual en el tratamiento de aguas residuales.
 También se están desarrollando sistemas basados en nanopartículas magnéticas, como el que impulsa la empresa española Captoplastic. Aunque prometedor, este enfoque aún se enfrenta a desafíos, como la recuperación completa de las partículas y la evaluación de su impacto ambiental.
  2. Proceso químico
    Incluye técnicas como la adsorción, la coagulación, la oxidación o la agregación, que buscan atrapar o descomponer los microplásticos mediante reacciones químicas controladas.
  3. Proceso biológico
    Emplea microorganismos y enzimas capaces de degradar el plástico, un terreno todavía en fase experimental que despierta gran interés por su potencial para ofrecer soluciones sostenibles a largo plazo.

¿Qué son los microplásticos?
Son partículas plásticas diminutas e irregulares, muchas veces invisibles a simple vista.
 Los más comunes son los pellets, pequeñas bolitas que miden entre 2 y 5 milímetros (o menos) y que representan cerca del 80 % de la materia prima de la industria plástica.
 Su pérdida accidental durante la fabricación y transporte es una de las principales fuentes de contaminación marina y terrestre.

Un reto compartido
La lucha contra los microplásticos es además de tecnológica, cultural y política.
 Mientras las investigaciones avanzan, la reducción en origen, el consumo responsable y el diseño de materiales más sostenibles siguen siendo claves para frenar este tipo de contaminación antes de que llegue al agua o al suelo.

Fuentes:
Microplastics Removal Technologies: Are We There Yet?

Tecnologías de eliminación de microplásticos: ¿Dónde estamos?

La extinción del zarapito de pico fino, un lamento ambiental


El 18 de noviembre queda marcado como una jornada muy triste para los que se preocupan por la conservación del planeta. El ave costera, el zarapito de pico fino, se sumará a la lista de especies desaparecidas.

Una coalición de científicos especialistas en aves ha considerado extinta a esta especie migratoria que habitaba en Europa continental y pasaba los inviernos en la cuenca mediterránea. Su último avistamiento fue en Marruecos en 1995.

Esta conclusión de extinción se alcanza en el estudio publicado esta semana por la Sociedad Real de Protección de Aves (RSPB, por sus siglas en inglés),  BirdLife Partnership, el Centro de Biodiversidad Naturalis y el Museo de Historia Natural.

Según el análisis realizado, las causas de extinción del zarapito de pico fino no se han podido determinar con seguridad, pero entre las más probables se encuentran el uso agrícola de zonas turberas altas destinado a la cría, la disminución de los humedales costeros que reduce su alimento y la caza, sin olvidar otros factores más generales como enfermedades, depredación, contaminación y el cambio climático.

Fuentes:

New publication indicates devastating extinction of the Slender-Billed Curlew

La primera extinción de un ave europea conmociona a la ciencia

Madrid Río: zona de interés por su biodiversidad convertida en campo de traca


La tala de árboles y la nueva mascletà puestas en marcha en una zona definida como «importante» por su biodiversidad aviar y de otras especies en Madrid Río constituyen los últimos ejemplos de una España de pandereta, donde la hipocresía de los que tienen el poder decisorio de proteger las zonas verdes no ven más allá del dios dinero.

¿Por qué esa necesidad de convertirlo en un campo de traca y ahuyentar los pájaros que abandonen sus nidos en tiempo de cría y sacrificarlos? ¿Por qué es beneficioso esos minutos de ruido atronador y para quién?

Imagen otoñal de Madrid Río antes de la tala de árboles.

Los microplásticos de césped artificial contaminan las aguas


Hasta ahora el césped artificial se había ofrecido como una opción que permitía un ahorro en el consumo de agua y que ofrecía un mantenimiento sencillo. Sin embargo, se ha descubierto que los microplásticos que derivan de ese tipo de hierba artificial terminan en aguas fluviales y llegan al mar en grandes cantidades.

Un estudio del Grupo de Investigación Consolidado en Ciencias Marinas de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Barcelona (UB), que tomó 417 muestras de la desembocadura del Guadalquivir y de las aguas superficiales de la costa catalana, encontró que el 15 % de los microplásticos recogidos proceden de césped artificial.

Grave impacto ambiental

Estas fibras de plástico producen graves consecuencias en el medio acuático porque los animales las ingieren y terminan en sus intestinos, limitan su crecimiento y su reproducción, lo que supone un nuevo varapalo a biodiversidad acuática.

Según los resultados del estudio, de las 217 muestras que se tomaron en el mar, un 62 % contenían fibras de césped que están compuestas de polietileno y polipropileno principalmente. Y de las 200 muestras que se sacaron de la desembocadura del Guadalquivir, un 37 % tenían restos de césped artificial. En números absolutos, las concentraciones superaron 200 000 fibras de césped por km2 en las superficie del mar y 20 000 en el río.

Colaboradores del proyecto

En este proyecto de ciencia ciudadana, los voluntarios realizaron el muestreo enganchando una red a las tablas de paddle surf y a otras embarcaciones parecidas.

El estudio forma parte de los proyectos TRACE, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, la UE, Surfing for Science y por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT).

Fuente: Residuos profesional

Nuevos residuos que llenan los basureros, los FastTech


El consumo de FastTech, de pequeños dispositivos electrónicos considerados desechables, ha crecido tanto que empiezan a llenar los basureros, perdiéndose la oportunidad de aprovechar sus componentes eléctricos y materiales tan valiosos como el litio, acero y aluminio.

Con motivo del Día Internacional de los Residuos de Aparatos Electrónicos el pasado 14 de octubre, la ONG británica Material Focus presentó un estudio donde se muestra que la acumulación de esta clase de desechos en vertederos pronto superará a la de la moda rápida.

Según su estudio y que refleja residuosprofesional.com, en el Reino Unido se compran anualmente 500 millones de estos artículos, que se traduce en una compra cada 16 segundos. Lo más triste es que al año el 47 % va a la basura, es decir, 471 millones de dispositivos.

Ranking de residuos FastTech

Los usuarios consideran que estos artículos son desechables porque son baratos, con un precio aproximado de 5 euros, y su vida útil suele ser corta.

Este estudio revela que concretamente en el Reino Unido se tiran millones al año:

260 millones de cigarrillos electrónicos desechables,

29 millones de luces led, solares y de decoración,

26 millones de cables que darían la vuelta al mundo 5 veces,

9,8 millones de memorias de USB,

4,8 millones de miniventiladores, entre otros dispositivos.

Aprovechar ese gasto

Material Focus calcula que el coste anual en el país británico es de 3200 millones de euros, y resalta que cualquier objeto con enchufe, cable o batería se puede reciclar. Los componentes de un artículo eléctrico se pueden reutilizar o reciclar en nuevos productos de gran variedad, como material médico, aerogeneradores, vehículos eléctrico y juguetes, destaca la ONG. 

La solución climática saldrá más de ti que de la Cumbre del Clima


Un año más el COP26 echa el cierre como se esperaba: con unos líderes que actúan haciendo oídos sordos a sus propias predicaciones y con la conclusión encubierta de que ni los gobernantes, ni las empresas harán nada por salvar la autodestrucción de nuestro planeta si el ciudadano no cambia sus hábitos y sacrifica cierta comodidad adquirida.

Combatir el calentamiento climático vendrá de la actitud de cada uno de nosotros, de plantearnos y poner en acción algo que quizás nos restará alguna ventaja inmediata. En mi caso particular, me propuse que ni necesito coche, ni necesito comer carne. ¿Y sabéis qué? Pues que después de varios años, no tengo la necesidad de ninguna de ellas. Disfruto más del tren, de la bicicleta, de los patines y utilizo el transporte público. Y sobre no comer carne, pues no lo echo de menos. Apenas como pescado y mi dieta nunca ha tenido tantos colores y ha sido tan variada como lo es ahora.

Si cada uno de nosotros decide participar en algo para cuidar su entorno que mejore la calidad del aire, del agua o incremente la variedad de la flora y la fauna, la suma de muchos obligará a multinacionales a replantearse en serio y no por puro marketing, que el aire, el agua y la biodiversidad es más que una cuenta de resultados. La naturaleza nos está avisando de que hasta que no frenemos la crisis climática, la crisis social se agravará.

¿Por tu parte, que harás hoy

para ser parte de la solución?

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(1) Imagen: cortesía de Pixabay