Empezó como una samba luminosa en las calles de Belém, pero el COP30 terminó sonando a fado: melancólico, frágil y con un consenso que dejó fuera lo esencial. Ni los fondos públicos prometidos por los países más ricos para apoyar a las naciones más vulnerables, ni la decisión firme de abandonar los combustibles fósiles, ni un compromiso real contra la deforestación lograron colarse en la última estrofa de esta cumbre. Como dijo uno de los participantes: “Sabíamos que esta COP tendría lugar en aguas políticas turbulentas. La negación, la división y la geopolítica han asestado duros golpes a la cooperación internacional este año”. Y con esa sensación de oportunidad perdida, empieza esta canción: Fado del consenso frágil.
Planeta de cristal frágil y con grietas
Nota: música e imagen generadas con ayuda de IA (Suno).
Un año más el COP26 echa el cierre como se esperaba: con unos líderes que actúan haciendo oídos sordos a sus propias predicaciones y con la conclusión encubierta de que ni los gobernantes, ni las empresas harán nada por salvar la autodestrucción de nuestro planeta si el ciudadano no cambia sus hábitos y sacrifica cierta comodidad adquirida.
Combatir el calentamiento climático vendrá de la actitud de cada uno de nosotros, de plantearnos y poner en acción algo que quizás nos restará alguna ventaja inmediata. En mi caso particular, me propuse que ni necesito coche, ni necesito comer carne. ¿Y sabéis qué? Pues que después de varios años, no tengo la necesidad de ninguna de ellas. Disfruto más del tren, de la bicicleta, de los patines y utilizo el transporte público. Y sobre no comer carne, pues no lo echo de menos. Apenas como pescado y mi dieta nunca ha tenido tantos colores y ha sido tan variada como lo es ahora.
Si cada uno de nosotros decide participar en algo para cuidar su entorno que mejore la calidad del aire, del agua o incremente la variedad de la flora y la fauna, la suma de muchos obligará a multinacionales a replantearse en serio y no por puro marketing, que el aire, el agua y la biodiversidad es más que una cuenta de resultados. La naturaleza nos está avisando de que hasta que no frenemos la crisis climática, la crisis social se agravará.
¿Cuál es la huella ecológica de las 25.000 personas que visitan Madrid durante la Cumbre del Cambio Climático, el COP15?
¿Cuál es la huella ecológica del incremento de los vuelos a Madrid en un 9% durante las casi dos semanas que dura la Conferencia de las Naciones Unidas?
Los telediarios solo muestran el buen impacto económico que resultará de la celebración del evento en la capital de España: el transporte, los hoteles y restaurantes incrementarán su negocio. No obstante, parece olvidarse del objetivo principal: reducir el impacto sobre la Tierra de una forma de vida. ¿Qué ha cambiado en la vida de estos negociadores, anfitriones y visitantes, para que la cumbre no se quede en otro informe de promesas que sabemos que no se van a cumplir? Continuar leyendo «El circo del COP25»
Extinction Rebellion: la rebelión internacional empieza el 7 de octubre
Los activistas de la organización británica Extinction Rebellion se organizan en las principales capitales del mundo siguiendo el ejemplo del Reino Unido para protestar en contra del cambio climático y la extinción masiva.
En Londres, la policía ha arrestado este fin de semana a 10 personas sospechosas de conspiración del desorden público.
Cumbre Global de Acción del Clima 2018, California
Concluida la Cumbre Global de Acción del Clima de San Francisco y tras unos días de reflexión, la repercusión que ha parecido tener en el ciudadano medio ha sido más bien pobre.
Desde luego, anuncios no han faltado durante la convención: decenas de filantrópicos que se han comprometido con 4.000 millones de dólares a luchar contra el cambio climático en los próximos cinco años, algunos gigantes corporativos que lanzan nuevos programas para limitar la deforestación, como recoge el medio de noticias, New York Times, etc. Continuar leyendo «La Cumbre Global de Acción del Clima, ¿algo más que promesas?»
La Hora del Planeta y Apaga la Luz, 24 marzo 2018 8:30pm
A pocas horas de que volvamos a mostrar nuestra solidaridad con La Hora del Planeta, el movimiento mundial este año está convocado para el sábado 24 de marzo a las 8:30pm en hora local.
¿Para qué lo hacemos?
Se trata de una protesta simbólica. Durante una hora, personas y organizaciones de manera voluntaria apagarán la luz como muestra de su compromiso contra el cambio climático.
El objetivo principal del COP23 será avanzar en la implementación del Acuerdo de París de noviembre de 2016. Esta vez, Fiji preside la conferencia.
Muchos científicos ya barajan que el planeta sufrirá una subida de la temperatura de 4°C en contraste con el objetivo límite de no superar el incremento del 1,5°C.
En esta cumbre sobre el cambio climático, el presidente de los Estados Unidos Donald Trump es el gran ausente; al retirar a EE.UU. del Acuerdo de París. Sin embargo, como la retirada llevará tres años, este año el presidente estadounidense ha enviado una pequeña delegación para ir cerrando cuestiones. China, la Unión Europea, empresas e instituciones financieras tratarán de llenar ese vacío.
Un vuelo de ida y vuelta de larga distancia echa por tierra 20 años de reciclaje, según un estudio reciente de dos universidades y publicado por el diario británico The Telegraph.
La universidad sueca de Lund y la estadounidense de British Columbia han demostrado que reducir el número de vuelos, disminuir el número de hijos, no tener coche y cambiarse a una dieta vegetariana tendría un mayor impacto beneficioso en el medio ambiente que tratar de reciclar la basura de casa.
Oso polar muerto de hambre en Svalvard, Noruega. Fotografía de Ashley Cooper
Este oso polar murió de hambre en Svalvard, Noruega.
Con el deshielo del Ártico provocado por el calentamiento global, el oso polar ve reducido cada vez más su hábitat y su fuente de alimentos.
Las largas distancias que el ‘Ursus Maritimus’ necesita nadar para llegar a tierra firme, hasta hacerse 400 kilómetros en unos 10 días, reduce su masa corporal en extremo y los agota. Los más débiles y las crías fallecen.
Además la contaminación agrava todavía más su situación, pues están sometidos a pesticidas. Sus presas contienen un alto nivel de toxinas y metales. Todo este cóctel aumenta el riesgo de abortos involuntarios en las hembras.