Empezó como una samba luminosa en las calles de Belém, pero el COP30 terminó sonando a fado: melancólico, frágil y con un consenso que dejó fuera lo esencial. Ni los fondos públicos prometidos por los países más ricos para apoyar a las naciones más vulnerables, ni la decisión firme de abandonar los combustibles fósiles, ni un compromiso real contra la deforestación lograron colarse en la última estrofa de esta cumbre.
Como dijo uno de los participantes: “Sabíamos que esta COP tendría lugar en aguas políticas turbulentas. La negación, la división y la geopolítica han asestado duros golpes a la cooperación internacional este año”. Y con esa sensación de oportunidad perdida, empieza esta canción: Fado del consenso frágil.

Nota: música e imagen generadas con ayuda de IA (Suno).

