¿Qué tienen en común los pistachos y las baterías del futuro?

Montón de cáscaras de pistacho junto a una batería sostenible, representando el aprovechamiento de residuos agrícolas para el almacenamiento de energía.

El pistacho se ha convertido en el protagonista inesperado de la gastronomía reciente. Lo encontramos en helados, cremas, bebidas, chocolates e incluso en perfumes o ambientadores. Este auge de consumo, sin embargo, trae consigo un aumento paralelo de residuos, especialmente de sus cáscaras, que hasta ahora tenían un valor muy limitado más allá de su uso como biomasa o compost.

En este contexto, la investigación desarrollada por la Universidad de Córdoba abre una puerta muy interesante desde el punto de vista ambiental. Un equipo del Instituto Químico para la Energía y el Medioambiente ha conseguido transformar las cáscaras de pistacho en un material útil para la fabricación de baterías sostenibles. La clave está en convertir este residuo agrícola en carbón activado, un componente capaz de actuar como conductor dentro del sistema energético.

Lo más relevante de este avance es que propone una alternativa a las baterías convencionales de ion de litio, que dependen de metales críticos como el cobalto o el níquel y generan una fuerte presión sobre recursos naturales y cadenas de suministro. En su lugar, esta nueva tecnología se basa en sodio y azufre, elementos mucho más abundantes y con un menor impacto ambiental asociado a su extracción.

Además de su enfoque más sostenible, los resultados son prometedores desde el punto de vista técnico. Las baterías desarrolladas con este material derivado del pistacho han demostrado una vida útil de hasta 1.000 ciclos de carga y descarga, lo que las sitúa como una opción competitiva dentro de las tecnologías emergentes de almacenamiento energético. Esto refuerza la idea de que la sostenibilidad no tiene por qué estar reñida con el rendimiento.

Este tipo de investigaciones encajan perfectamente con el concepto de economía circular, donde los residuos dejan de ser un problema para convertirse en recursos. En un mundo donde el consumo de pistacho sigue creciendo, dar una segunda vida a sus cáscaras no solo reduce el impacto ambiental, sino que también abre nuevas posibilidades para el desarrollo de tecnologías más limpias y coherentes con la transición energética que necesitamos.

Fuente: La Universidad de Córdoba desarrolla baterías sostenibles a partir de cáscaras de pistacho sin litio ni metales críticos

El lado sucio de las tecnologías limpias


Cortesía: Dreamstime

Para la construcción de tecnología limpia o verde se necesita extraer y refinar muchos metales y minerales de todo tipo incluidos las tierras raras. Ambos procesos son muy contaminantes. Su lado sucio se muestra al ver que la producción minera crece precipitadamente cuanto más ambiciosos son los objetivos de los países de una transición hacia la energía limpia.

¿Se está engañando al comprador de un coche eléctrico haciéndole pensar que contribuye hacia un planeta limpio cuando no le decimos que para su batería de iones de litio de 50 kWh necesita 8 kg de litio?

Ya nos advierten los científicos que no es posible convertir todo el parque de vehículos en eléctricos pues llevaría a usar los recursos de cuatro planetas como la Tierra. Entonces, si carecemos de esa capacidad energética y de recursos, ¿por qué se insiste desde los partidos políticos a guiarnos a un mundo más contaminante, aún más si cabe?

Esta pesadilla ya está siendo una realidad en partes de China, donde los lugareños han tenido que abandonar sus tierras que han quedado yermas a causa de la explotación minera sin control ambiental, para que el país pueda abastecer al resto del mundo.

Lamentablemente, esta tendencia se extenderá al resto de los países por la gran demanda de elementos críticos, empeorando así nuestra huella ambiental que hace temer que estemos abocados a la autodestrucción.

17 son los elementos de las tierras raras: Escandio Sc, Itrio Y, Lutecio Lu, Lantano La, Cerio Ce, Praseodimio Pr, Neodimio Nd, Prometio Pm, Samario Sm, Europio Eu, Gadolinio Gd, Terbio Tb, Disprosio Dy, Holmio Ho, Erbio Er, Tulio Tm, Iterbio Yb.

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